Cuando le prometí a Cthulhu no volver a comer cosas con tentáculos, esperaba una recompensa más personal y menos general.
Si a mí ni siquiera me gusta el fútbol...
Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn!
8 Julio 2010
Cuando le prometí a Cthulhu no volver a comer cosas con tentáculos, esperaba una recompensa más personal y menos general.
Si a mí ni siquiera me gusta el fútbol...
23 Mayo 2010
Cortesía de mis amiguitos, por supuesto. Junto con otras muchas cosas, y otras que están por venir, de mi cumpleaños.
La pena es que me queda un poco grande, y creo que no se puede descambiar. No es que me importe (siempre he sido de las que, ante la duda, compra la talla más grande). Yo la llevo con orgullo y adoración.
El resto de los regalos, tanto de mis amigos, como de mi hermano, como de Ki, los enseñaré cuando convenga. O, más bien, cuando obtenga los primeros frutos de ellos... ^_^
2 Febrero 2009
Hola,
Sí. Seguimos con el sr. Lovecraft y sus relatos. Aunque en este caso no se trata de relatos sobre Dioses Antiguos, sino sobre una especie de doctor Frankenstein a lo macabro. El título del relato es Herbert West: Reanimador, y dado que ya han expirado los 70 años de rigor de la muerte del sr. Lovecraft, ahora su obra es de dominio público. En el enlace anterior se encuentran seis URLs, una por cada capítulo de este relato breve, traducidos todos al español.
Ah, qué bonito es empezar la semana con relatos así...
«West y yo hacíamos trabajos de postgraduación en el curso de verano de la Facultad de Medicina de la Universidad Miskatonic, y mi amigo había adquirido gran notoriedad debido a sus experimentos encaminados a la revivificación de los muertos. Tras la matanza científica de innumerables bestezuelas, la monstruosa labor quedó suspendida aparentemente por orden de nuestro escéptico decano, el doctor Allan Halsey; pero West había seguido realizando ciertas pruebas secretas en la sórdida pensión donde vivía, y en una terrible e inolvidable ocasión se había apoderado de un cuerpo humano de la fosa común, transportándolo a una granja situada a otro lado de Meadow Hill»
El cuento, como suele ser habitual en Lovecraft, es relatado por un narrador anónimo de nombre y en primera persona, y cuenta las experiencias de éste, estudiante de Medicina en la Universidad de Miskatonic (ciudad de Arkham) a principios del siglo XX. Allí se hizo amigo de otro estudiante, un chico brillante llamado Herbert West, que estaba obsesionado con realizar experimentos orientados a estudiar la reanimación de los muertos y su recuperación completa. Obviamente, para ello, no sólo necesitaría contar con especímenes animales muertos, sino también con cadáveres humanos. Por supuesto, esto horrorizó a las autoridades de la Universidad, que le prohibieron tajantemente realizar ese tipo de experimentos. Sin embargo, West y su amigo el narrador decidieron recurrir a sus propios recursos para llevar a cabo los experimentos prohibidos...
En seis capítulos, que van contando lentamente los, digamos, progresos de West en su labor reanimadora, Lovecraft va poco a poco desarrollando la corrupción moral del personaje de West y su obsesión investigadora, que hace que vea a los humanos como poco más que especímenes sobre los que realizar sus macabros experimentos; hasta llegar a un clímax bastante salvaje en el que la situación empieza a encontrarse en un estado cada vez más inestable, y los protagonistas empiezan a temer que sus acciones tengan consecuencias imprevistas...
Sólo por esa evolución en los personajes (por un lado el doctor West y su cada vez mayor obsesión y degradación moral; y por otro lado el narrador, que pasa de un estado de asustada curiosidad morbosa al terror más absoluto) ya merece la pena leer este relato. Puede que a día de hoy no suene demasiado terrorífico, pero en su época (1.922) tuvo que ser francamente aterrador. Y además, es una de las obras de Lovecraft que no desarrolla la mitología ni el panteón de dioses; así que es una agradable variación en la de por sí siempre agradable lectura de los relatos de Lovecraft.
Por cierto, para los cinéfilos que os lo estéis preguntando: sí, este relato es el origen de las tres películas de Re-animator que existen. Y el tito Rinze añade alguna otra peli más, indirectamente relacionada con la historia.
Dado que el día sigue siendo tan gris como el de ayer, creo que ésta puede ser una gran lectura que complemente a la recomendación de ayer.
1 Febrero 2009
¡Feliz Domingo de nieve y lluvia! ¿Y qué mejor forma de celebrar un día así de gris con un poco de mitología Cthulhiana (además de con la victoria de Nadal, claro)?
«He dragged to a stop in the elevator lobby, determined not to surrender. This was a job, only a job. He shouldn’t have to compromise his inmost thoughts, his imagination, his dreams. He would finish the damn map because it was the only way to get back to his own project, but that was all. Beyond that, he would resist»
The vicar of R'lyeh - Marc Laidlaw
The vicar of R'lyeh es un relato breve que el escritor norteamericano Marc Laidlaw publicó en el número 4 del webzine Flurb. En parte, supongo, se basa en la propia experiencia de Laidlaw en la creación de videojuegos, sobre todo en lo referente a guión y edición de niveles. (Creo que no hace falta que diga por aquí cuál es el juego en el que ha cooperado que más me gusta, no sólo de aquellos en los que ha participado, sino en general de todos aquellos a los que he jugado. Que son muchos. Yo aviso). En parte, también, se basa en la fascinación de Laidlaw por la obra de H. P. Lovecraft. Iä! Iä!
Bueno. Que me desvío.
El relato habla de un diseñador de niveles de la compañía Aeon Entertainment llamado Geoffrey Abbott, especializado en convertir novelas literarias en auténticos juegos de terror, como ya ha hecho con éxito ya con las novelas de Jane Austen o planea hacer con Thomas Hardy. Actualmente trabaja en un Simulador Conmemorativo del resurgimiento de R'lyeh y del despertar de Cthulhu, en sustitución del anterior jefe de equipo, que al parecer no hizo muy buen trabajo. Para Geoff, esto es sólo un trabajo, ya que en realidad sus sueños y sus proyectos van encaminados a otro tipo de ambientaciones; pero un trabajo es un trabajo, y da de comer todos los meses.
Sin embargo, el trabajo de Geoff se verá alterado por la llegada a la oficina del señor Emil Calamaro, un misterioso egipcio propietario de Aeon Entertainment, y de Petey Sandersen, creador del juego de rol La Cabra Negra de los Bosques, inspirado, por supuesto, en Shub-Niggurath. Ambos parecen muy interesados en que los niveles y los diseños de Geoff sean los mejores posibles. Sin embargo, Geoff sabe que no van a estar demasiado contentos; no porque él sea un mal diseñador (todo lo contrario), sino porque no ha puesto su alma en ello. La verdad es que este proyecto le disgusta un poco, es más, casi se diría que le repugna. Así que ambos han venido a hacer todo lo posible para que el proyecto de Geoff salga lo mejor posible...
Y como decían en el Un, dos, tres...: hasta aquí puedo leer.
La verdad es que nunca pensé que un relato ambientado en la programación de niveles gráficos pudiera reflejar el desasosiego y la filosofía de los relatos de los Mitos de Lovecraft. Las referencias veladas pero inequívocas de la identidad del señor Calamaro, y la pureza de corazón del protagonista y sus esfuerzos por mantenerse limpio, son un pequeño homenaje a los relatos de Lovecraft & friends. Y la referencia a cierta herramienta que tiene que ver con el juego que mencionaba por ahí arriba me ha hecho sonreír bastante. Además, me he regocijado mucho al leer una historia sobre Aquel que (de momento) Vela mis Sueños por las Noches. Y el final es bueno, tiene un giro que sorprende y al mismo tiempo entristece un poco. Además es un relatito breve, que se lee enseguida, así que es perfecto para una tarde como la de hoy.
Besotes
28 Diciembre 2008
Hola,
«Yog-Sothoth conoce la puerta. Yog-Sothoth es la puerta. Yog-Sothoth es la llave y el guardián de la puerta. Pasado, presente y futuro son solo uno en Yog-Sothoth. Sabe por dónde entraron los Antiguos antaño y por dónde entrarán de nuevo. Sabe qué campos de la tierra Han pisado y qué campos pisan todavía, y también sabe por qué nadie puede verlos mientras pisan»
Howard Phillips Lovecraft escribió en 1.928 uno de sus (para mí) mejores relatos de terror: un relato que me recomendó hace mucho tiempo aguilar, especialmente tras la magnífica reseña que escribió, llamado El horror de Dunwich (The Dunwich Horror), que tiene lugar en la ciudad imaginaria de Dunwich, Massachusetts. En dicha ciudad viven varias familias que se han mantenido allí generación tras generación, a pesar de la decadencia económica, moral e incluso física de la tierra y sus habitantes. La familia Whateley es una de las más antiguas, y con miembros sumamente extravagantes. Uno de los ancianos Whateley, conocido simplemente como el Viejo Whateley, posee unas costumbres francamente desagradables, una extraña colección de libros antiguos, y una gran cantidad de monedas de oro fechadas hace mucho. Además, tiene una hija albina y deforme llamada Lavinia y una casa de madera semiderruida, pero bastante grande. Padre e hija son conocidos en la zona por su manía de acudir a ciertos lugares de la zona, como por ejemplo la cima de Sentinel Hill, a practicar determinados rituales arcaicos.
El caso es que, una noche, se oyen ciertos ruidos en uno de esos lugares de ritual, y caen varios rayos. Además, Lavinia queda embarazada de alguien desconocido pero que, según el Viejo Whateley, es muy poderoso; además, y a pesar de la época y de ser soltera, la mujer no oculta su embarazo, e incluso presume de él. Y justo nueve meses después de los extraños sucesos oídos por todos, ésta da a luz a un niño extraño, al que da el nombre de Wilbur. Un niño sumamente precoz en inteligencia (con sólo once meses de vida ya hablaba como un adulto) y en desarrollo físico, pues antes de cumplir los 10 años ya había alcanzado el desarrollo físico de un hombre adulto de gran envergadura, y no parecía que fuera a dejar de crecer. Pero es un niño extraño, con abundante pelo hirsuto, rasgos faciales que recuerdan a los de una cabra, y una mirada inhumana. Además, hay una frase que el Viejo Whateley ha dicho a todos los que se han molestado en escucharle: ¡Algún día, todos vosotros oiréis al hijo de Lavinny pronunciando el nombre de su padre en la cima de Sentinel Hill! Al principio no pareció una frase muy amenazadora, pero cuando los habitantes empezaron a oír subir al niño a la colina y gritar a pleno pulmón el extraño nombre Yog-Sothoth, se les empezó a poner cara de trucha el pelo de punta. Y no es para menos, aunque ellos no sepan de quién habla el muchachuelo.
Abuelo, madre e hijo se afanan en una determinada tarea que los aldeanos no conocen, ni tampoco (por desgracia) les interesa. Lo que sí saben es que los Whateley tienen algo realmente grande en su casa, porque están constantemente haciendo obras para remodelar la vivienda y albergar algo en su interior. Y además compran constante y regularmente una gran cantidad de ganado... que rápidamente enferma lleno de llagas similares a incisiones, y acaba muriendo finalmente. Y de hecho, abuelo y madre también poseen esas extrañas llagas. Un día desaparece Lavinia, y al poco tiempo, el abuelo muere, dejando solo a Wilbur a los 15 años de edad (para entonces éste ya mide más de 2,40 metros de estatura). Entonces se revela el plan de Wilbur: pues éste acude a la Universidad de Miskatonic, en Arkham, a reclamar una de las pocas copias del terrible libro Necronomicón que se conservan, con intención de realizar un ritual mágico, de alguna forma conectado al ser que tiene en su casa. El doctor Henry Armitage, a cargo de dicho libro, deduce las oscuras y terribles intenciones de Wilbur y se niega a dejarle llevar el libro, así que Wilbur decide hacer algo obvio: robarlo... (y hasta aquí puedo contar).
No sabría si definir esta historia como novela corta o como relato largo, pero la verdad es que tampoco me importa. Se trata de un relato magistral de Lovecraft, capaz de concentrar una gran dosis de terror en unas pocas páginas, y mezclando la ciencia ficción, el gore y el terror psicológico a partes iguales. Y sobre todo, dejando cosas sin ver. Ya que aquello que más se teme es aquello que no se conoce...
En fin, una lectura recomendable (sobre todo para la época tan oscura que se supone que se avecina... ¡con un par de Primigenios arreglaríamos muchos problemas del mundo, o por lo menos, el mundo dejaría de exisitir con sus problemas! xD)
Besotes
15 Octubre 2008
Aunque todos los seguidores de Cthulhu ya saben que los seres tentaculares gobiernan el mundo, nunca está de más recordarlo. Sobre todo sabiendo como ahora sé que los pulpos son seres sagrados.
Ah, y una recomendación, sacada de The Evil Pictograms: nunca provoquéis a un pulpo. Nunca nunca nunca.
29 Junio 2008
Día 0:
Día 1:
Día 2:
Día 3:
Día 4:
Día 5:
Día 6:
Día 7:
Día 8:
Día 9:
3 Diciembre 2007
En episodios anteriores hablábamos de lo sospechosas que eran las obras de la gasolinera que hay al lado de donde trabajo. O más que las obras, la longitud (temporal) de las mismas.
Sin embargo hoy, de repente, todo ha vuelto (casi) a la normalidad. Ya está tapado el agujero y de hecho hay ya cuatro surtidores operativos.
Y yo sé por qué es... sé lo que han encontrado...


Algún día, mis pajaritas y yo dominaremos el mundo.


Si quieres hacerme feliz y regalarme un libro, ya sabes... que sea alguno que no esté en esta lista
